Me encuentro a cuarenta
metros de altura en los
silos del puerto de barcelona,
levantado desde las cinco de la mañana, no recuerdo la última vez que vi amanecer sin ir de colocón. Me preparo y hago una foto.......... no, esta no ha salido bien, haré otra pero no borro la primera,

me gusta hacerlo así. Esa foto es irrepetible, como cada segundo que pasa. Irrepetible como cada decisión que nos coloca frente a un desconocido o sentado en el sillón de casa como cada tarde. Decisiones que me han llevado a un precipicio...
y si no hay vuelta atrás, que? ......tengo que saltar.

Me tiro de cabeza.

....aún no lo sabía pero esa tarde vería llover....